jueves, 18 de junio de 2009

A los escépticos

Quisiera dedicar otro poema, pero esta vez no a mi querida y amante fiel, si no a aquellos que se rinden, aquellos sin fuerza para seguir adelante cuando el camino se llena de obstáculos, aquellos que deciden no entrar dentro por que simplemente desde fuera se ve difícil, dejando que la modorra se apodere de ellos. Dedicárselo a las futuras generaciones y a las viejas, a los que están y a los que ya se fueron. Y sobre todo a aquellos que por los menos piensan:

No te salves, de Mario Benedetti (1920-2009)

No te quedes inmóvil

al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca

no te salves

no te llenes de calma

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo

no dejes caer los párpados

pesados como juicios

no te quedes sin labios

no te duermas sin sueño

no te pienses sin sangre

no te juzgues sin tiempo

pero si pese a todo

no puedes evitarlo

y congelas el júbilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas

entonces no te quedes conmigo.

Mario Benedetti es un escritor Uruguayo que nació el 14 de septiembre de 1920 y fallece el 17 de mayo de 2009 a los 88 años de edad. Yo lo conocí por causalidad (y no casualidad) poco después de iniciar este blog. Ahora leo dos de sus libros simultaneamente y me inspiran y hacen sentir,a veces alegría, a veces tristeza. Cada noche le recito en voz alta algún poema suyo. Quería compartirlo con vosotros. Podéis leer más sobre el en Internet. De nuevo gracias por vuestra atención.

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